sábado, 16 de enero de 2016

Reseña de Blackstar (David Bowie, 2016)


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Todavía no sé de qué trata . Entonces, ¿por qué escribir sobre éste álbum (el #26 de Bowie)? ¿A quién se le ocurre buscar el sol en La Villa de Ormen? Tengo el LP en iTunes—incluye un cortometraje, dirigido por Johan Renck. El disco está en repeat desde el 8 de enero de 2016; el 9 lo busqué en vinilo, en Plaza—tengo un miedo cabrón a que se me gualle. Me costó 30 dólares. Su booklet—diseñado por Jonathan Barnbrook—es una pieza de arte. Leer la letra de las canciones es ponerse a jugar con la luz. Las páginas son negras & las letras—negras también— reflejan la luz. Hay que joderse un poco para entender lo que se lee. Pero las canciones son bellas & crípticas; están hechas de krautrock, nadsat, magia & poesía.

Al Thin White Duke le importa poco si se le entiende: siempre ready to shake the scheme of things. Es por esto que no se puede ubicar fácilmente al disco como jazz, rock, pop. Trabajos como éste no pasan mucho en la música popular. Blackstar le puede recordar a muchos a Station to Station—en ambos álbumes la primera canción dura 10 minutos…

Pudiera ponerme a hacerle una disección, decir a qué me recuerda. Mejor hablo de mi experiencia, haciendo referencias a algunas canciones.

Su caja es negra. El disco es denso—el primero en donde no sale su cara. También es el último. Cae la aguja & pongo el pie izquierdo en la villa de Ormen. En el centro de todo: mis ojos[1], leyendo las letras de una canción mágica—

me voló la cabeza. McCaslin, Guiliana & Bowie— repitiendo: “your eyes”—hacen de la canción un rito[2] (la mención de la vela también ayuda). En Tis a Pity She Was a Whore, Bowie habla malo; fucking dice “cock” (Tis Pitty Shee's a Whore es una tragedia de John Ford). Girl Loves Me es la más incomprensible & divertida del álbum: “Where the fuck did Monday go?” Me voy a memorizar la letra de Girl Loves Me como un ejercicio para la lengua; aquí Bowie habla en nasdat & polari.

Lazarus, fuck. No puedo escucharla sin pensar en su muerte, la mía, la tuya—la muerte de todo lo que puede morirse. Vi el vídeo. Cómo no pensar en Button Eyes. Curiosamente, la pieza es bella, un poco disturbing & optimista: “Just like that blue bird[3] / You know I’ll be free.” I Can’t Give Everything Away me hizo llorar; también lloré las muertes de Richard Pryor, Robin Williams & Michael Jackson.

La caja de Blackstar es negra. No tiene su cara—la cara del Goblin King & Jerome Newton. Guardo el disco con todo el cuidado del mundo.

Michael Azerrad fue el primero en notar que 'black star' es un término médico para una lesión cancerosa—“a 'black star' is a "proliferative breast lesion... described as long and thin with radiating radiolucent linear structures, which against a radiolucent fat background gives a black star or dark star appearance".[4]

No se puede negar que el álbum haga referencia a su enfermedad; pero sería una pena no apreciarle por lo que es—a pesar de lo incomprensible que pueda ser—: una bella cebolla semiótica. En está todo el espectro de la condición humana. También están Presley, Warhol, Ford, Burgess, Crowley, La Biblia—& un largo etcétera, que aumenta cada vez que lo saco de su caja (cada vez que escucho Blackstar, el Thin White Duke me recomienda un libro).

Millones lloraron su muerte[5]. Se llora cuando se extingue la luz de una vela que hace falta. Con este trabajo discográfico, Bowie—poeta, mago & filósofo—nos enseñó a morir.
                                                                                                                                               
               

                                                               



[1] David Robert Jones tenía anisocoria en su ojo izquierdo. George Underwood le dilató la pupila, permanentemente, con un puño.
[2] Aleister Crowley—mago & poeta—está en una larga lista de influencias asociadas a ★.
[5] Severus Snape murió en la misma semana que el Goblin King.