sábado, 1 de noviembre de 2014

Estrimeando el Apocalípsis

Whore of Babylon (William Blake, 1809). 
Nací después de las grandes exploraciones del globo: 500 años después de las circunnavegaciones y las primeras travesías transatlánticas de Iberia, pero antes de la exploración del Universo. Hace menos de un año nos convertimos en una especie interestelar… ¡Nos falta tó’! El zeitgeist es omphaloskepsis, selfies, superávit de data y déficit de bienes; si lo que hay son limones, voy a hacer limonada. ¡Gracias, baby boomers! No me queda otro remedio que explorar multimedios; beber de una Hipocrene de hipertextos y algoritmos; y estrimear HBO, Netflix, Hulu, en mi televisor.

Hace poco empecé a ver The Leftovers, serie de HBO basada en una novela del mismo título, escrita en el 2011 por Tom Perrotta. No voy a argumentar sobre proezas o fallas técnicas de la serie (medio que cobra más seriedad con cada año que pasa). Los comentarios serán refracciones a partir de lo que me ha parecido interesante hasta el momento. (La primera temporada de la serie acabó el domingo antes de enviar este ensayo a Cruce).

En este ensayo, The Leftovers será un cristal calidoscópico. Sin espoilear mucho, la serie narra los efectos de un extraño evento en el cual desaparecieron —sin razón aparente— más de 120 millones de personas en todo el Planeta. Artificios fantásticos como este no tienen nada de nuevo (Saramago lo hizo con Ensayo sobre la ceguera), sin embargo, siguen siendo útiles metáforas de nuestras ansiedades escatológicas. (Para continuar leyendo en Cruce, haga click aquí).