domingo, 14 de abril de 2013

El ácido pícrico vale más que la sangre: 176 boricuas mueren en Arkansas.

Vía Sync Weekly.
El 21 de marzo es un día bastante tóxico en los walls puertorriqueños de Facebook. Lo mismo pasa con el 19 de noviembre. Son días en que la puertorriqueñidad – la mancha de plátano, la herida de Lacan, el zombi de Pabón, el tajo en la frente de Harry Potter – late.

El 21 de marzo del 1937 fue la masacre de 19 puertorriqueños en la ciudad de Ponce. La conmemoración de la fecha se puso bastante charra y off putting: boricuas bestialosos, que disparan de la baqueta ideológica, tramaron el día con la muerte de Chávez; con la CIA; con citas de Calle 13, etc. Leo posts de Facebook – y comentarios en endi.com -- con el mismo morbo. 

El pasado 21 de marzo, encontré un link que alguien colgó sobre la masacre de Ponce. Después de leer unos cuantos comments en respuesta al enlace de la masacre, me encontré con uno bastante interesante. Un gringo compartió un enlace con el siguiente título:

Marker dedicated to Puerto Rican immigrants sparks a historical rediscovery (por Elvin Demirel):
“Miers entered Calvary Cemetery to inspect the marker (la lápida colgada en este post). On the tombstone, he read, “In Memoriam of the Porto Ricans who died at Picron, Ark. 1917-18.” A mass grave.” -- Los paréntesis son míos.
Murieron más de 170 puertorriqueños en Arkansas, en una planta de picric acid; el producto se traficaba con Francia a cambio de municiones.
Acidum picronitricum. 
La ley Jones nos hizo ciudadanos; un upgrade que incluía pelear en Alemania, o trabajar en condiciones puñeteras – en la puñeta, en Arkansas. La Ley Jones fue un tremendo hustle reaped from the legacy of the Spanish-American War, 20 years before: 
The Jones-Shafrod Act fue una buena excusa para ensillar el espíritu belicoso de un – fuerte – pueblo caribeño. Aunque no le beben el caldo a los filipinos; during the Digmaang Philipino-Amerikanoesos moros son unos badasses.” – General of the Armies, John Joseph “Black Jack” Pershing. 
"Its durability and sharpness can be comparable to the Japanese katana. Kalis can easily cut some hard objects. These type of swords are made by smiths in several Filipino tribes."

Macaracachimba de **** estrellas. 
En el Calvary Cemetery, en Little Rock, Arkansas, hay una olvidada esquina que prende de medio maniguetazo, 176 boricuas bañados en ácido pícrico. Ya nadie los recuerda.