viernes, 23 de noviembre de 2012

La tercera cultura: una utopía para pensar bien

Sagan abogó por el conocimiento íntegro: ciencias y humanidades
“Some celestial event. 
No--no words. No words to describe it. Poetry! 
They should've sent a poet. 
So beautiful. So beautiful... I had no idea.” 

Dos científicos, Andre Geim y Konstantin Novoselov, se ganaron el premio Nóbel en ciencias físicas, en el año 2010, por descubrir una estructura bi-dimensional, del grosor de un átomo, con propiedades cuánticas, capaz de cambiar –para siempre– lo que se entiende por comunicaciones y tecnologías energéticas. Esta estructura se conoce como el graphene: una alotropía del carbón, a partir de teselados hexagonales. En otras palabras, el graphene es la unidad básica de un cristal de grafito. Muchísimas hojas de esta recién descubierta estructura, unas encima de otras, forman el grafito –una de las formas básicas del carbón (los diamantes también caen dentro de este grupo de estructuras derivadas del carbón, que también es el cuarto elemento más común en el universo). [Para continuar leyendo en Cruce, haga click aquí.]