jueves, 13 de septiembre de 2012

En el nombre de Kopimi: breve mirada a una nueva religión.

Vía Boin Boing.
Hace unos meses, en pleno contexto de SOPA, ACTA y PIPA, descubrí un artículo con el siguiente titular: File-Sharing Recognized as Official Religion in Sweden. El pichón de dickhead que soy, la febril lectura que hice de Rudolph Otto hace unos años, y las religiones ficticias de Vonnegut (Bokonism, The Church of God The Utterly Indifferent, entre otras), se encontraron en un crossroad neural; ello producto del consumo wikipédico. A raíz de este tríptico, digno de un fanboy de Sci-Fi de la posguerra, escribo este texto sobre un interesante fenómeno sociocultural –quizás la primera religión del nuevo milenio. Dudo mucho que sea la última: y es que si se agita un árbol amazónico lo suficientemente fuerte, caen al suelo cientos de especies de artrópodos; de la misma forma, si se agitan las placas tectónicas lo suficientemente fuerte, cientos –posiblemente miles– de oraciones, de diferentes credos e idiomas, suben a los cielos. [Para continuar leyendo en Cruce, haga click aquí]