martes, 20 de diciembre de 2011

Checking-in @ Simulacra Rd.

Vía @ASLANTWIT*

*«Airplane mode» on.*

De vez en cuando hay que prenderle el «airplane mode» al iPhone.
Es la mejor forma de [des]conectarse; pero sin despegar los audífonos
— música to'el fucking día, tó los fucking días, puñeta.
Echando pa' lante; metiéndole en la madre,
bien pitcher — codificado; bellaqueando con musas;
soplando los pezones de Parvati;
mientras me siento en un columpio;
a mirar—embelesa'o, ensimisma'o—vórtices y flores.

Pongo el «airplane mode» para crear,
por que que me creo poeta y me pesa estar vivo.
Tengo un apetito saludable por lo absurdo. No está fácil.
No la hace saber que nada dura; por lo menos existe lo bello
— como [re]medio, [con]texto y condición.
Me creo que señalándolo me hace como quiero ser;
nadie sabe cómo ser, pero todos tratan.
Y yo quiero tratar — según mis cojones y mis comemierderías.
Quiero suspender el juicio; y pender, suspendido,
mirando desde arriba, velando la güira;
pues soy un Homo sapiens y tengo caninos
— los vegetarianos me lo maman.

El «airplane mode» está encendío por que estoy jalto e' odio y sediento de belleza.
Ya no la encuentro en un espejo; la busco en la virtualidad
— en la iteración fractal que replica réplicas.

Todo es una feca, puñeta.
Todo es una re-presentación,
un fucking simulacro.

*«Airplane mode» off...*

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*Parte del proyecto en proceso #pa'rriba.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Reseña: Cave of Forgotten Dreams (Herzog, 2010)


La primera vez que escuché de esta película fue a través de un podcast – vía Open Culture. Pude escuchar a Werner Herzog hablando de su trabajo: un documental 3D en el cual el cineasta nos guía por la enigmática y numinosa cueva de Chauvet. El podcast puede ser la mejor promoción a una película jamás hecha. Herzog la vende muy bien, enfatizando en lo importante que es verla en dicho formato. [Para continuar leyendo en Cruce, haga click aquí.]