martes, 31 de mayo de 2011

Túmbame la Pajita

Dempsey and Firpo (Bellows, 1924)

Fuck you
and your newfound sense
of  faux coolness.
Your bitterness telegraphs
the next move.
A bad chess player,
an even worse boxer.
I can kick your ass
in a fight
'cause I'm happy,
unapologetically satisfied,
light on my feet,
not afraid
of being afraid;
aware of my surroundings.
Strong, cognizant
of my weaknesses;
verbose, dexterous
and equipped with purple prose.

Tira pa' lante, papá.

Barcode Jesus (Blake, 1999)

"(...) el hecho primario en lo digital es su relación con 
el "control cibernético, [...] la nueva configuración operacional", 
ya que "la digitalización es su principio 
metafísico (el Dios de Leibniz) y el ADN, su profeta"." 

(Landow, 2006)

Si aún escribo en este blog es por que todavía leo. Recientemente compré un libro que da cuenta crítica sobre lo digital, lo virtual, lo tecnológico, lo hipermediático, en fin, Hipertexto 3.0* (Landow, 2006) es una mirada crítica a una actualidad dinámica; imposible de mediar si no se toman en cuenta los vínculos entre lenguaje e internet. Por lo tanto, las referencias al arte y sus diversas manifestaciones - a raíz de lo que muchos consideran un hito tecnológico con igual o más trascendencia sociocultural que la imprenta -, son fundamentales para sostener el corpus teórico del autor - profesor de Lengua e Historia de Arte en la Universidad de Brown. En dicho texto encontré una referencia a una curiosa pieza artística - Barcode Jesus**: 


La realidad es un todo compuesto de unidades, y esas mismas unidades, según la perspectiva, se pueden sugerir como una totalidad.


La tradición clásica de la filosofía aportó el concepto del átomo y con éste, por milenios, hemos sosegado muchas de nuestras ansiedades ontológicas.




En el arte también se ha representado esta curiosa concepción: un todo compuesto por unidades - los mosaicos.



Un pedazo de un mosaico, escindido o separado de la obra, de su contexto, es sólo eso, un fragmento ininteligible, una porción huérfana y carente de sentido.




Pero una vez hay vínculos entre las piezas, las unidades en contexto dialogan y comenzamos a percibir un resultado óptico. Lo mimético de la pieza, la re-presentación, se devela.




Un barcode esconde, y nuestros ojos no pueden develar lo que se oculta. Se tiene que "escanear" el código para poder ver. En este caso, no necesitamos un scanner. Nuestros ojos pueden hacer un tejido. Podemos ver sin artilugios sintéticos. El mosaico está hecho con códigos de barra; símbolos que sugieren un fetiche (dinero) enmarcado por otro (Jesús).

Notas:
* Hipertexto 3.0: La teoría crítica y los nuevos medios en una época de globalización | George P. Landow | 2006 | Paidós | España
** Barcode Art by Scott Blake

miércoles, 25 de mayo de 2011

Cyborg-licious

"(...) y a mi me gusta la carne pa' apretar mamá." 
- Orquesta Macabeo | La Noche

Esta imagen -una refrescante re-lectura a la concepción popular de la fembot (ginoide) o mujer robot- es poderosísima. La pieza se compromete a romper los paradigmas estéticos que se tienen sobre el habitus corpóreo femenino - particularmente el que responde a los discursos hechos normativos por los medios de comunicación masiva. La ciencia ficción y sus heroínas (ej. Pris en Blade Runner) no han estado exentas a fetichizar la imagen de la mujer perfecta. Es interesante ver como la imagen, gloriosa en todo su esplendor sintético, proyecta un innegable halo de autenticidad:

"I would rather be a cyborg than a goddess"


Vía Coilhouse | Magazine + Blog

jueves, 19 de mayo de 2011

{Arcade Fire w/ Cyndi Lauper | Sprawls II | New Orleans Jazz Fest}

Cerraron el festival con broche de oro; Sprawls II, del disco The Suburbs (2010). Un oro más resplandeciente que el lúdico traje de Régine Chassagne. Chulísima. Detrás está Win con la bandera de Haití en su manga. El divorcio de éstos sería una auténtica pena. La grandiosidad de Arcade Fire -acentuada por el uso de violines en la tarima- hace de sus shows en vivo un auténtico deleite. La gente demuestra con sus caras que están pasándola cabrón. Una experiencia surreal. Cyndi Lauper está cantando el coro, tocando un instrumento de cuerda, eléctrico y horizontal: 



Vía @Arturo_Ulises

miércoles, 18 de mayo de 2011

How TV Ruined Your Life - 3. Aspiration - S01E03

                                           
Aspiración. Lo mejor. Queremos los mejores productos, las mejores escuelas, el mejor carro... Lo de aspirar a lo mejor es to keep up with the joneses, tratar de pisar los talones a las Kardashians. Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos descansa en los laureles de sus actos genocidas en Japón. Se echaron pa' tras, se pusieron a ver televisión y a parir a to' lo que da. Se pudieron dar el lujo de soñar durante el día, de frente a una caja con imágenes y sonidos; fijados en los triunfos tecnológicos de la posguerra.

Luego de una apropiada introducción, el programa nos lleva a los sesenta. Ahora las aspiraciones están enfocadas a la concepción de sofisticación de la época. Al llegar los setenta, se sugiere el gérmen del self-indulgement ochentoso. La televisión de los setenta y los ochenta nos interpeló a ser pequeños calígulas. Los game shows también reciben un merecido enfoque. Se hace evidente que los participantes de los antiguos programas se llevaban a la casa premios modestos, productos utilizados en el mismo programa. Al terminar el programa, los animadores todavía tenían la decencia de despedirse.

Aunque ya es perceptible el fetichismo al dinero -una condición fundamental para entender la tesis de este genial programa- no es hasta la última década del s. XX que cifras millonarias reemplazan los modestos premios en los mencionados programas de juego. Se reseñan las marcadas diferencias en las actitudes de la gente en estos programas. Como mismo se reemplazaron objetos físicos con cifras, ahora la gente se falta el respeto y se tratan como mierda ante los ojos de millones.

Estos programas dejan ver que la máxima aspiración de millones es ser millonario. El millonario ya no es un villano, se le aplauden sus excesos. En el caso de Gran Bretaña, un viejo multimillonario -que hace ver a Donald Trump como a un panda bebé- en un obsceno programa, le dice a la gente como debe educar a sus hijos y hace llorar a niños mientras les habla como a esclavos decimonónicos. Douchebaguería legitimada por la televisión. No estoy exento a los efectos de la televisión, pues confieso que el viejo hijo de la gran puta me hizo reír par de veces.

En los últimos 20 años han cambiado muchos paradigmas relacionados a este medio que lleva con nosotros más de medio siglo. El documental presenta casos británicos, pero cualquiera que tenga cable tv en Puerto Rico sabe que también participamos de este absurdo morbo. También hay re-lecturas insulares a estos programas. Shows como MTV Cribs hacen su aparición. Todos hemos visto un episodio de MTVC. No hay que ser Walter Benjamin para entender lo fucked up que está este programa. El morbo voyerístico y el fetiche del dinero están al servicio del culto a la aspiración; a querer cagar más arriba del culo. MTVC es un perfecto vehículo para avanzar la tesis del show. Y es que todos queremos comodidad, pero a través de este programa, millones han aspirado irracionalmente. Quieren tener el carro de Bow Wow ganándose $25,000 al año. El keeping up de muchos, en combinación con la geopolítica y las prácticas neoliberales de los últimos 50 años, enmarca el meollo de la crisis económica de la actualidad.

Una interacción dialéctica entre los eventos antes mencionados hizo posible la accesibilidad al sueño de la clase media: la casa. El narrador plantea una pregunta, una vez se alcanza el sueño de la casa: "now what?" Una pregunta que se exacerba en el contexto de la televisión actual. A la luz de ésto, se hace un justo enfoque a los programas de Home Improvement y su efecto en la psiquis de la clase media en muchos países desarrollados. No es suficiente con una casa, tienes que convertirla en un castillo. Según el programa y su "tesis aspiracional", la fuente de la ansiedad e infelicidad contemporánea es la comparación. Una comparación que lleva a una sensación inconformidad colectiva.

La comparación es entre nuestras vidas y 'vidas' que se pretenden tomar como legítimas. Lifestyle. Una concepción que va a tono con nuestra actualidad, tan vinculada a lo que entendemos por individualidad. También eso nos vende la televisión. Aspiramos a estilos de vida que destacan lo que carecemos como lo más importante. Vemos que se sugiere la casa como lo máximo y más menesteroso; otras veces tener hijos, y que estos sean súper niños índigo, es un imperativo categórico. Los niños no están libres del bombardeo de aspiraciones. El episodio también presenta cómo son sujetos de la dinámica mercantil a través de la televisión. Para justificar esto, se presentan imágenes de un niño viendo a Hannah Montana, y la casi obligatoria referencia a otro show en MTV que está más fucked up que MTV Cribs: Super Sweet Sixteen.

La televisión también ha determinado mucho de lo que consideramos canónico al momento de juzgar. Los estándares de millones responden a el enmarcado de aspiraciones según la televisión (es importante resaltar que las redes sociales y el internet aportan muchos discursos. En este escrito me limité a un solo medio). Para muchos la televisión es un modelo ético y estético. Los medios de información tradicionales aún ejercen un evidente poder hegemónico en la actualidad. Además de ésto -y con particular énfasis en la experiencia puertorriqueña de la actualidad- la prensa complementa la narrativa de aspiraciones de la televisión. Por lo tanto, la experiencia del Chuchin y Maripily, queramos o no, se hace normativa en nuestra cotidianidad. No tiene que ser así. No tenemos que seguir aguantando ultraje audiovisual. Podemos apagar el televisor y abrir un jodío libro, darnos cuenta que no somos especiales y ver críticamente nuestro entorno.

domingo, 15 de mayo de 2011

Un bon cunni



Caminé solo
y estaba como boca e' lobo.
No podía ver mis manos
y las tenía de frente, lo juro.

Me olvidé de los ojos;
como si Mr. Miyagi fuera mi sensei.
Ahora la música me sabe deliciosa,
el aire es caliente al tacto;
ni Süskind puede describir el olor.

Se siente bien estar rodeado
de tanta oscuridad,
tantos olores y tanto calor.

Estoy en una cueva
y desde sus entrañas suben
prístinos y familiares sonidos:

"Te amo".

miércoles, 11 de mayo de 2011

Geekerías

Triforce*

Native Speaker en vinilo
está puesto up to eleven.
una dinámica colección de imágenes 
en alta resolución
[full eich di en un VIZIO de 32"]
de la fucking tierra.
el Sol la calienta
obligándola a hacer
un cósmico juego
con luces y sombras.
estoy en una fucking piedra
que da vueltas. no hay más na'.
bien fucked up.
aun así veo nubes
desde otra perspectiva.
mirando desde arriba.
arriba es sentado
en media loto,
la asana más noob.
frente a un altar hipertextual
delfines etruscos
una gran bola de cristal
calentada por el Sol:
una fucking estrella.
se ven las masas continentales
la luz choca con los océanos
llenos de autotrofos.
recuerdo la chamánica
voz de Sagan

"We are made of star suff."


*Foto por Miguel Adrover Lausell.

martes, 10 de mayo de 2011

The Existential Star Wars: Sartre Meets Darth Vader

Tropecé con un cortometraje francés sobre el existencialismo y Star Wars. Las escenas que comparto son, en su mayoría, de uno de los duelos más importantes en la historia del cine. El corto es un tremendo trabajo de edición digital:


Para saborear este exquisito morceau de geekería, en su totalidad, y como debe ser, puede 
pulsar aquí. Hago hincapié en que este vídeo deba ser visto en la pantalla más grande posible. Mi primera experiencia fue en la pantalla de mi iPhone.

Vía Sheerly Avni.

martes, 3 de mayo de 2011

Mi ingenua reseña crítica de: Source Code

Source Code (Jones, 2011)*

Hace aproximadamente un año, tuve la grata experiencia de ver el tren de von Trier rajar la pantalla cuando vi Inception. I'm a geek like that. Las asociaciones son casi ineludibles. Coño, ¡hay trenes en las tres fucking películas! Tanto en Inception como en Zentropa (von Trier, 1991), lo onírico es un discurso fundamental. Por lo tanto, no es descabellado apuntar a Freud, su experiencia con los trenes y sus metodologías psicoanalíticas.

Las elucubraciones audiovisuales, y el fornicar cognitivo-fílmico (mucha mierda para decir movie
mindfuck) de Source Code, llegan vía un tren, que también vi en Zentropa, y, en menor escala, en Inception (Nolan, 2010). Por ello le he asignado al tren un alto valor semiótico, pues en las tres películas me parece que son significativos, ya que mi subjetividad se encuentra tramada con psicoanálisis patois, existencialismo insular, Wikipedia, The Sublime Object of Ideology -mal leído hace un año- y 60 páginas del la teoría del hipertexto.

Si se trata la película como un hipertexto en el contexto social actual, se puede leer de muchas formas. Hay muchos enlaces que hacen posibles experiencias variadas. El filme puede apelar a nuestra obsesión milenaria con el tiempo y su manipulación, de aquí se puede abrir una buena discusión en torno a la ciencia ficción y las ciencias sociales. También se exponen las polémicas sobre el rol de los militares como herramientas del estado. Los discursos de la tecnología y las concepciones universales de la experiencia humana se entretejen; aunque siempre queden tramas sueltas para enredarse con otros textos, concepciones, ideologías etc. En mi caso particular, Source Code -por mas que trato de evitarlo- se enreda con tramas que tengo sobre el cine, la literatura, el existencialismo y las ciencias naturales (neurobiología, bioética y biotecnología, mecánica cuántica, aceleradores de partículas etc.). Todos estos temas, le hablan al que le interese los discursos dialéctico-materialistas o hegelianos. Ni hablar de ideas como darwinismo social, fascismo o biopoder.

Source Code no es una película de Tarkovsky, pero es buena. Provee un fértil campo de re-lecturas y re-escrituras. El lamentable y absurdo dilema del protagonista, excelente medio para manejar la empatía del que ve la película, se presenta de forma interesante. Las comparaciones con
Groundhog Day (Ramis, 1993) no se hacen esperar. Y es que ambos personajes, en el absurdo de su cotidianidad, encuentran valor en sus vidas gracias a el amor. Se hacen mejores seres humanos, casi avatars. El resultado final es uno de ensueño. Happily Ever After.

Me gusta la literatura, estoy enamorado de mi esposa y recientemente releí El Mundo de Sofía (Gaarder, 1991). Estoy en una absurda condición en el contexto social de la actualidad. Se han dado pulsiones épicas, por buena parte de una década, gracias a mi idea del amor: una absurda y anacrónica cursilería modernista en plena posmodernidad. Dicho esto, la narrativa romántica de la película me gustó, sin caer demasiado sacarina o, peor aun, simplona. Estaba un poco reacio a ver el filme. Jake Gylenhall en el afiche y pensé que mi mujer me trajo a ver un
chick flick... Con la imagen de Donnie Darko (Kelly, 2001) entré al cine y me monté en el tren. Vi Source Code con mi esposa, y la película me gustó. The Coolest Date Movie Ever.

Le doy a la película 17 graphene sheets de unos posibles 20. 


Nota:

*El director del filme, Duncan Jones, hizo su debut con Moon (2009); una excelente película de ciencia ficción.