miércoles, 26 de octubre de 2011

Reseña: Another Earth {Cahill, 2011}


Tuve la oportunidad de ver esta película en el Puerto Rico Horror Film Fest. Como en Tree of Life de Malick, Another Earth también elude categorías convencionales (Sci-Fi/Fantasy/Drama). Sin embargo, basta con ver el trailer - con un enigmático cuerpo celeste, acompañado de la Luna - para caer como víctima y decir: "Quiero ver esta película":


Puedo añadir flair interpretativo (confieso que me he visto tentado al momento de escribir esta reseña), ponerme a describir cada una de las referencias filosóficas* presentes en el filme; pero cometería el imperdonable pecado de quitarle mérito a lo que me pareció realmente impactante de este trabajo - producto de una muy buena colaboración escrita entre Cahill, director, y Brit Marling (Rhoda en el filme):
" She is so gifted and before we were on set we just had writer’s hats on. We’d throw around ideas and we’d work out the rubix cube, the story, and how to intertwine and weave together this like macro/science/spectacle backdrop with this micro/tender-but-complex human drama."** 
Más allá de referentes rebuscados a conceptos como semantic externalism, lo que verdaderamente cala en la subjetividad del espectador es la relación entre una mujer y su planeta; ya sea el que se encuentra en el cielo, objeto de sus aspiraciones, o en el cual habita: un constante y siempre presente recuerdo de sus frustraciones, arrepentimientos, tragedias, etc. Visto así, la experiencia de Rhoda no dista mucho de la de un cosmonauta ruso mirando a las estrellas; un navegante portugués mirando al mar; o un boricua, loco por montarse en un avión y arrancar pal carajo.

En términos narrativos, no se sugiere nada más complicado que la misma experiencia humana - algo que de por sí es suficientemente complejo y en muchas ocasiones, absurdo. Por lo tanto, y haciendo eco de voces a través de los siglos hasta ahora, la ambiciosa producción*** - y en esto encuentro paralelos con Tree of Life - toca fibras que motiva a muchos a referirse al filme a como uno 'existencialista' o 'espiritual'. No encuentro problemas con estas categorizaciones, pero es evidente que muchas veces son utilizadas de forma peyorativa. Y es que cuando una gestión creativa saca a relucir temas universales a través de la especulación o el what if - bread and butter del sci-fi -; para algunos, el arte es visto como una saeta; las creencias son el blanco. Cuando ocurre esto, la apreciación de lo poético es relegada; todas las energías cognitivas y afectivas son invertidas en la defensa de ideologías.

Algunos puntos importantes merecen mención - sin espoilear, claro está: Rhoda (Marling) es una adolescente brillante, de camino a MIT y con un futuro prometedor como astrofísica. Un evento traumático cambia el rumbo de Rhoda; éste sucede en el contexto de otro suceso significativo en la historia de la humanidad: en el firmamento se puede ver un planeta con propiedades idénticas al nuestro - un DoppelgängerEl resto de la película es, en lo que a mi humilde opinión respecta, un dilatado poema audio-visual. La cotidianidad de New Haven, Conneticut adquiere un bello y surreal tono, vía las memorables imágenes de un segundo planeta Tierra que en las noches refleja la luz del Sol - es importante notar que New Haven es el lugar de origen del director. Cahill nos trae - gracias a su delirio poético y su impecable paladar fílmico -  la experiencia de un astronauta al ver la Tierra desde la Luna. Imágenes como éstas hacen creer, aunque sea por un fugaz momento - fugaz por que además de Another Eath, también hay películas como The Three Musketeers -, en la magia del cine.

Además de contar con exquisitas imágenes y muy bien manejadas transiciones en la estructura narrativa (sin dejar un aftertaste a esquizofrenia fílmica), Another Earth cuenta con una excelente banda sonora. La música en Another Earth es imposible de ignorar; es un medio que comparte el protagonismo de la dinámica paleta de colores utilizada por Cahill para crear tonos. Con la banda sonora se encuentran entretejidas las más complejas, bellas y catastróficas relaciones humanas en el filme. Fall On Your Sword, un dúo de Gran Bretaña, contribuye magistralmente a la importante faceta sonora. Another Earth también nos regala el arte de Natalia Paruz, a través de William Mapother; cuya actuación - en la cual interpreta a un prominente compositor - considero una de las más poderosas que he visto este año.

Another Earth es una película poco convencional, poética, llena de peripecias narrativas, provocadora, sofisticada, imbuida de profundidad, estilo, gravitas, tensión... No está libre de fallas; no es una película perfecta, tampoco está muy lejos de serlo, pero es una auténtica gestión de amor. Es bella y digna de ver. La recomiendo.

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Notas:
Aquí...
** Cinedork.com
*** Cahill fue el editor, co-escritor, cinematógrafo y productor de esta película. 
El presupuesto no pasó de los $200,000 - una auténtica gestión indie. Mis respetos.