lunes, 28 de febrero de 2011

Poiēsis y Paidea (Revisited)



"Man only plays when in the full meaning of the word he is a man, 
 and he is only completely a man when he plays." 

- On the Aesthetic Education of Man,  Friedrich Schiller

Cuando era un chamaquito, para la época de Mask y Silverhawks, tuve una caja llena de juguetes. No recuerdo la mitad de los juguetes que habían en la caja. Sin embargo, recuerdo los olores, las texturas y el sonido vítreo de las piezas, mientras buscaba la deseada; todos éstos datos asociados a una caja roja de Legos. También recuerdo una colección de Teenage Mutant Ninja Turtles. Juguetes antropomórficos y juguetes para construir, re-construir y de-construir. También dibujaba mierdas todo el tiempo, casi siempre súper-héroes con enormes músculos. Mi mamá, en algún momento, tuvo que haber pensado que su hijo le salió maricón. Todo el tiempo con la mirada perdida, pendiente de los lagartijos y con 5 collares de tierra en el cuello.

Con el juego creamos, indagamos y descubrimos. El niño, debido su constante afán por jugar, es un creador sin pudor. Siendo adultos nos vigilan los legisladores de la cultura, nos da vergüenza: "Los juegos son para los niños." Me gustaría saber la opinión de Watson y Crick sobre argumentos como el antes mencionado:

"Using cardboard cutouts representing the individual chemical components of the four bases and other nucleotide subunits, Watson and Crick shifted molecules around on their desktops, as though putting together a puzzle."*

Muchos adultos reservan lo lúdico para complementar lo erótico. Para muchos, el juego 'debe' tener una gratificación orgásmica. El juego adquirió un papel utilitario, cosa que para un niño puede resultar completamente incomprensible. Por lo tanto, para muchos adultos, el valor creativo en la experiencia lúdica se aniquila, casi por completo, una vez se consigue el orgasmo: el genuino objeto del juego. A todo el mundo le gusta correrse, o venirse. El niño no conoce lo necesario que se convierte para un adulto morir pequeñamente. *[Por favor, perdonen mi casi involuntaria y anacrónica adhesión a Freud y sus discursos...]*

Para el niño, lo lúdico es un medio para hilvanar una realidad a partir de un flujo constante de datos sensoriales. El juego para el niño es fin y medio en si mismo; es filosofía de vida y apreciación estética. La realidad del niño es dinámica y maleable, pues la rigidez que proveen los 'axiomas socioculturales' aun no son significativos para su experiencia. De nada valen los limites y las reglas si interrumpen la cotidianidad de la niñez; el lúcido soñar en función del juego, y por ende, la creatividad. Siempre y cuando el entorno del niño provea buenas fuentes de referencia - estimulación sensorial a partir de juegos artísticos, películas, música, libros etc. - el juego formará parte fundamental de su desarrollo cognitivo y afectivo.

De esta forma, el niño es creador y juega constantemente. No debería sorprender su sed de conocimiento, su curiosidad. Si un sujeto, (en su eventual adultez, o inclusive, de forma precoz) a partir del juego y las mencionadas fuentes, se pregunta: ¿qué es la realidad?, se tiene un motivo de celebración. El simple hecho de tener alguna curiosidad ontológica vale más que meter 30 puntos en un juego de baloncesto, o una tarjeta de notas llena de A's.

¿Cómo convencer al niño de que los procesos didácticos pueden ser experiencias lúdicas? Si el placer para un niño yace en jugar, una actividad sedentaria como leer no es buena oferta. Pero, las preguntas existenciales, preguntas que a veces forman parte de toda una vida, muchas veces se manifiestan de forma natural si el aprendizaje y el juego tienen un seamless relationship. Jugar y leer serán dos caras de una misma moneda, una condición altamente deseada en casi cualquier contexto cultural. Visto de esta forma, el juego dirigido a dar cuenta de algún objetivo didáctico, se presenta como un verdadero reto, pero también como una gestión edificante y placentera.

¿Qué es la realidad? ¿Cómo podemos aprehender la realidad jugando? ¿Es posible aprehender la realidad? Para un niño, o para un artista, la respuesta a estas preguntas es positiva. El juego para el niño es medio y fin en si mismo. Una herramienta para la supervivencia, compartida con mamíferos de alto rango evolutivo. Para el creador o el artista, el juego nunca abandonó sus pulsiones. La experiencia lúdico-creativa (poiēsis en función de ludens) es el crisol con el cual el creador/niño/artista/científico maneja las frustraciones, el absurdo y los problemas ontológicos que acarrean la existencia. Si no caemos en ninguna de las categorías antes mencionadas, somos primates adultos ocupando tiempo y espacio.

Quiero hacer de la canción del anuncio de Toys R' Us un mantra.

Referencia:
Pray, L. (2008) Discovery of DNA structure and function: Watson and Crick. Nature Education 1(1)