miércoles, 25 de agosto de 2010

Reseña: {Alamar | González-Rubio | 2009}

La Coorporación de Cine de Puerto Rico, en conjunto con El Museo de Arte de Contemporáneo, presenta una serie de películas - artísticas, independientes e internacionales -  libres de costo. Se exhiben películas diferentes dos veces al mes, los miércoles y jueves. Los filmes del mes se presentan en la sala de proyección del MAC, miércoles a las 7:00 pm, y jueves en Ballajá, a las 9:00 pm. Ya sea por auto-exclusión misantrópica, por el aparente hermetismo de una colectividad burguesa y contemporánea, o por mi condición de pseudo burgués de clase media baja, me mantengo al margen de actividades como estas. Sea cual fuera la razón, me perdí las películas anteriores. Llegué tarde a la fiesta de masturbación de ego que es fácilmente perceptible en Fine Arts Café, La Respuesta, o en las calles de Williamsburg, NYC. El MAC estaba lleno de 'jipstels' (acuñada por @Arturo_Ulises).

Un miércoles me levanté de la cama y decidí que era un buen día para caminar desde la Calle Fuerte en Santurce, hasta el Cementerio María Magdalena de Pazzis en el Viejo San Juan. De camino por la Ponce de León recuerdo el meme 'café de Jayuya cerca del Museo'. Gracias a mi padre, cualquier oración que tenga a Jayuya como una de sus palabras me obliga a recordarle musicalmente. Por lo tanto, decido entrar al establecimiento, ya que también empiezo a apreciar el epicúreo placer de tomar una tacita de café - le debo mi nueva apreciación, o potencial vicio, a mi esposa. Con una taza de café, un sándwich, una botella de agua, 35 páginas leídas de un libro y el iPod en ‘shuffle’, me tiro el viaje hasta el cementerio.**

 Justo al lado de la puerta de salida del jayuyano establecimiento, vi  la imagen de una película cuya reseña leí hace cuatro meses en una revista, de esas que se venden en enormes librerías con los mismos valores neoliberales de Wal-Mart. Después de leer la reseña, me era imposible ignorar el hecho de que existe esta película y no la he visto. La fotografía estaba plasmada en un 'flyer', anunciando la exhibición de Alamar (González-Rubio, 2009) en la sala de proyección del vecino museo a las 7:00 pm del mismo día:


"A sort of Mayan-mystic Peter Pan, Jorge descends on civilization to take his darling boy away for a spring in a coastal Never Land...". (Nayman, 2010)

Mi cinefilia cafeinada me obliga a llamar a mi cafeinómana esposa para decirle que hoy miércoles, a las 7:00 p.m., vamos a ver Alamar. Parecería alquímico el café jayuyano que me tomé, pues esa misma noche González-Rubio, con su liricismo documental, me recitaría la más bella poesía que he visto sobre el amor entre un padre y un hijo.

La cámara logró captar de forma documental y poética la belleza de la comunicación humana con humanos y con la naturaleza. Después de Antichrist (Lars von Trier, 2009) se recibe con mucho gusto esta afable lectura alternativa de la naturaleza como personaje fílmico, un antídoto a la violenta misandria de von Trier.
Banco Chinchorro, reserva natural mexicana y con un valor ecológico incalculable, se presenta como la antítesis geográfica del hogar de Natan Machado Palombini (el hijo), ya que vive con Roberta Palombini (madre) en Roma. González-Rubio deja claro, en la introducción a la película, el estatus de la relación entre Jorge Machado (padre) y Roberta: una pareja separada, pero no escindida totalmente.

El vínculo es Natan, quien también dialoga con el niño que fuimos. Ello es posible gracias a la faceta documental/etnográfica de la película. Se captura lo que en apariencia es una laxa naturalidad. Detalles y eventos del diario vivir de la comunidad de Chinchorro (hogar del padre), se entretejen con el discurso paternal de la película, con una fluidez que solo es posible con la sensibilidad naturalista de un director que también filmó Toro Negro (2005).

La cámara captura a Jorge, natural historiador natural, padre y maestro. Un niño de cinco años rodeado de una metrópolis europea con su madre, ahora se encuentra rodeado de mar con su padre. No se requiere mucho esfuerzo empático para apreciar el entorno como mágico. Tampoco se requiere demasiada profundidad de lectura para entender que esta misma magia se quiere transmitir al espectador.
Para Natan, su padre era un súper héroe y Chinchorro un lejano planeta. El niño, sujeto de sus entornos y la cámara, se percibe como el medio por el cual nuestra subjetividad se identifica con la poesía fílmica de Alamar. La inmanencia del discurso del amor en la película es evidente para cualquier persona que sea hijo o padre. Se ve el papá que regaña, enseña y el papá que juega y sustenta.

Jorge Machado y Chinchorro, mi padre y Jayuya, Natan y Yo...
Alamar es un consolador recordatorio de que la experiencia de un buen padre puede ser universal.

Nota:
* El viaje al cementerio no se relata aquí, pero tuvo como resultado este post.

Referencia:
Nayman, A. (2010, primavera). Surfing on the wave of reality. Cinemascope, p. 7

martes, 24 de agosto de 2010

Susan Blackmore’s TED Talk: The Third Replicator.



Es inevitable percibir un matiz ludita en la charla, pero también sería injusto decir que Blackmore no presenta argumentos interesantes y creativos. La charla, vista desde una óptica crítica y cautelosa, se presenta como un buen vehículo para contemplar la hípertecnológica actualidad; imbuída de virtudes y vicios. Este artículo del New York Times complementa la ponencia.

viernes, 20 de agosto de 2010

Lost II (Sent from my iPod)


Shuffled songs that should be placed in a playlist...

Shuffled memes that persist...

An apparent order out of the immanence of chaos...

Reality is poetry.

The shuffled memes form a symmetric set of memories that persists ethereally;
as dreams.

To embrace the immanence of chaos...
To deny the symmetry of memory...

Naked. Esnú. En Pelotas.

The tender flesh of Being exposed by the audacity of thought...

Exposed, paradoxically comfortable in the midst of Oblivion.

Imagen:
Rashōmon (1950, Akira Kurosawa)

jueves, 19 de agosto de 2010

WAYS OF SEEING (1972)



El vídeo colgado forma parte de una serie de BBC llamada Ways of Seeing (1972). Narrado por John Berger, la serie presenta interesantes y vigentes discursos. En este fragmento y en el transcurso del episodio completo (duración aprox. de 30 minutos) se presentan muchas ideas y argumentos expuestos por el teórico alemán de la Escuela de Frankfurt: Walter Benjamin.

Esta porción del programa señala de forma reveladora gran parte de los síntomas de la actualidad. Merece la pena ver el episodio en su totalidad. La vigencia de los discursos es ineludible, máxime si se toma en consideración los adelantos técnico-científicos que han hecho posible el Internet. El documental es un buen motivo para reflexionar sobre nuestra esquizofrénica, distópica y globalizada actualidad.

Bruce's Alcohol Philosophy Song (Monty Python):

Necroturismo



"The most abstract idea conceivable is the spirit of sensuality. But in what medium can it be represented? Only in music. It cannot be represented in sculpture, for in itself it is a quality of inwardness. It cannot be painted, for it cannot be grasped in fixed contours; it is an energy, a storm, impatience, passion, and so on, in all their lyrical quality, existing not in a single moment, but un a succession of moments, for if it existed in a single moment it could be portrayed or painted"Søren Kierkegaard, Either/Or.

el llanto a partir del fin...
el fin a partir de la extinción...

una ineludible extinción,
a partir de la condición
a la que se expone cualquier cosa,
que anhela violar
el cosmológico devenir
con sufrimiento, con vida...

vivir es morir a cuentagotas,

la condena de la conciencia del sufrimiento,
es la carga del que sabe que esta vivo...

el inconmensurable desasosiego ante la posibilidad del eterno nihil...

la mentira del 'descanso eterno',
no puede apagar la violenta llama de la incertidumbre metafísica...

sólo la solemne veracidad de una lágrima vertida la puede extinguir,
aunque sea por un breve instante...

las lágrimas proveen un paradójico sosiego,
al desasosiego causado por la muerte a cuentagotas...

el pavor que causa el Gran Vacío,
sólo es posible articularlo con la estética sonora del llanto...

el legado de lágrimas,
es un perenne verter que se percibe a través de la memoria,
insertada en una necesaria perplejidad,
identificada de forma limitada con la palabra tiempo...

el sufrimiento es una etérea actualidad,
en perenne condición de sublimación;

haciendo del presente un pasado
y de la angustia una nostalgia...

la romántica esperanza del futuro es una inalcanzable cima,
que la presencia del sufrimiento insiste en conquistar...

un críptico tríptico temporal se manifiesta:
la nostalgia, el sufrimiento y la esperanza...

el pasado nostálgico, el sufrido presente y el romántico futuro,
se funden en un réquiem por la existencia,
en el cual la ignota humanidad es un lacrimoso coro de voces...

Referencias:


Mozart: Requiem In D Minor, K 626 - 1. Introitus, Requiem Aeternam,
Herbert Von Karajan; Berlin Philharmonic Orchestra

Kerkegaard, S. (1992),"Either/Or: A Fragment of Life" Penguin Books, London, p. 69

lunes, 16 de agosto de 2010

$7.25 p/h

drip,
drip,
drip,
en los ojos caen...
¡puñeta arde!
drip,
drip,
siguen cayendo...
drip,
en el 'picking sheet'...

todavía faltan más por caer,
el reloj lee las 12:36 pm,
salgo a las ocho…

martes, 10 de agosto de 2010

3:42 a.m.



Un hombre entra a la tienda. El niño, agarrado de la mano del padre, dirige una gélida mirada a la cajera. El rostro de la empleada se distorsiona, adquiriendo una involuntaria mueca que sólo se produce cuando es la última.

El hombre sale de la tienda. El padre yace sin vida en el frío piso. El último rostro que vio el niño fue el de una mujer, con todo el miedo que es posible sentir en segundos.

La barriga del padre es una almohada para la cabeza del niño sin vida. La joven empleada jamás podrá describir al hombre de la tienda, pues su mueca la inmoviliza de forma perpetua.

El terror le arrebató las palabras pero, desafortunadamente, la dejó con vida.

lunes, 9 de agosto de 2010

Mi ingenua reseña crítica de: Zelig

Zelig (Woody Allen, 1983)
"(...) symptom, conceived as sinthome, is literally the only point that gives consistency to the subject. In other words, symptom is the only way we - the subjects - 'avoid madness', the way we 'choose something (the symptom-formation) instead of nothing (radical psychotic autism, the destruction of the symbolic universe)' through the binding of our enjoyment to a certain signifying, symbolic formation which assures a minimum of consistency to our being-in-the-world". Slavoj Žižek, The Sublime Object of Ideology.

Annie Hall fue mi introducción a Woody Allen a los 21 años se edad. Una vez terminé de ver la película, de inmediato se me hizo claro lo imperativo consumir toda su obra. Hay que mirar más allá de su neurosis y mirar más acá, a la nuestra. Los discursos de Woody Allen resultaron ser un ineludible sistema de interpelaciones según fui viendo sus películas. Motivado por lo antes menciondo y las expresiones artísticas contemporáneas, siento la responsabilidad de ver otra película de Allen: Zelig. El filme - en una de sus múltiples facetas - resalta que el entramado simbólico que constituye el sujeto, no está constituido de una sola trama. Allen invita a apropiarnos de nuestras neurosis con una película que invita a contemplar nuestro entramado; mientras éste se expande y se contrae, formando facsímiles de los otros.

Woody Allen es un judío norteamericano, neurótico y vorazmente intelectual (su coqueteo con el materialismo dialéctico, el psicoanálisis freudiano, la filosofía existencialista y sus aspiraciones literarias y estéticas hacen evidente este hecho). En la película se confiesa como demócrata y no resulta necesario abundar sobre su elitismo, ya que de sobra se conoce y se critica este "pecado". Su romanticismo y narcisismo son dos caras de una misma moneda, y no resulta fácil identificar su anverso.

Todas estas tramas se enredan y se desenredan durante el filme en torno a un significador clave, un "(...) point de caption (punto de agarre) Name of the Father (Žižek, 1989)". Este continuo enredar y desenredar es un síntoma evidente durante toda la película. Es decir, como si el síntoma fuera un sistema de códigos esperando decodificación. El personaje de Mia Farrow se presenta como una figura radical en las posturas psicoanalíticas ya que no es su intención decodificar o curar a Allen/Zelig. La Dra. Fletcher representa la alternativa al establishment académico - representado en la película como hombres caucásicos de más de cincuenta años - que pretende tratar a Zelig de una forma herméticamente positivista. Udora utiliza un sistema en el cual la compasión, la empatía y la hipnosis (psicoanálisis) tienen positivos resultados:


No cabe duda que la neurosis de Zelig/Allen es un fértil campo de discusión en la academia psicoanalítica, ya sea en sentido sardónico o académico. La lectura cultural y sociológica del filme devela la faceta de la identidad cultural del autor: un judío norteamericano de la ciudad de Nueva York. Con ésto no pretendo reducir la riqueza discursiva del filme. Simplemente apunto a este hecho cultural que forma parte de la psiquis judía colectiva que a Allen le resulta imposible eludir. También a Zelig le resulta imposible eludir su camaleónica psicopatología. Es importante señalar que el síntoma de Zelig no se limita a la experiencia judía, ya que el filme comenta sobre algo tan universal como el reconocimiento y  querer encajar. Ésta es la patología de Zelig. También pudiera ser la patología del puertorriqueño asimilado o que se asimila a la cultura estadounidense. Por lo tanto, no resulta difícil percibir una influencia de Zelig - Woody Allen -  en las generaciones post baby-boomers de Puerto Rico (véase la obra de Osvaldo Budet en este enlace). Zelig padece de un síntoma que se manifiesta como una reacción involuntaria y somática. El personaje es un camaleón social con el fin de asimilar la cultura del otro y pasar por desapercibido. Como dijo Sartre, los otros son el infierno, y lo mejor que podemos hacer para defendernos, es imitar para encajar y pasar desapercibidos - protegernos del otro.

Esta "patología" le permite imitar de una forma increíble; muchas veces controversial y de forma potencialmente peligrosa. Resulta inevitable percibir que existió otro Zelig famoso en el folklore yiddish (Mogulesku) que también imitó. Este Zelig era un judío neoyorkino, actor y cantante en obras teatrales, muerto hace aproximadamente 100 años. Allen hace un evidente guiño a la tradición y cultura judía. Este Zelig también fue adorado por las masas de la misma forma que el Zelig fílmico y Allen fueron y son objeto de admiración. Los paralelos entre estos tres Zeligs son evidentes. El Zelig de la película, Woody Allen y el Zelig histórico tienen elementos en común que giran en torno a la sed de reconocimiento y a la catarsis intersubjetiva. El actor, el personaje y el hombre no pueden eludir la necesidad de satisfacer al otro, la necesidad de encajar y pasar desapercibidos, la necesidad de suprimir todo aquello que los hace diferentes (judíos, puertorriqueños, en fin, minorías étnicas).

Otra lectura pudiera ser la relación que existe entre artista y crítica. El artista y el crítico tienen una inestable, difícil, pero necesaria simbiosis. El artista quiere satisfacer su subjetividad y la del otro, haciendo de ésto una fatal gestión digna de ser una tragedia griega.

La interacción entre sujeto, el inconsciente y el otro constituyen gran parte de la integridad estructural y discursiva del filme. Vemos a un sujeto con una hiperbólica patología, pero aun así nos identificamos con el personaje. Zelig, el camaleón humano, también se asimila a la condición del sujeto que ve la película. Se desarrolla un proceso intersubjetivo que culmina con la empatía y el cariño al personaje. Este proceso intersubjetivo está mediado por la Dra. Fletcher, que tiene en su arsenal terapéutico al amor y la hipnosis. Udora, de forma quirúrgica (hipnosis) y humana (amor), logra desnudar a Zelig para que podamos ver su síntoma en todo su esplendor, teniendo en cuenta la importancia que tiene el síntoma, tanto para Zelig como para el objeto de la interpelación - el que ve la película. Este último hecho nos recuerda que la película es un romantic mockumentary. El filme padece de la misma patología camaleónica de Zelig, pues se quiere presentar como un recuento de un sujeto histórico, como un documental biográfico, cuando realmente es un trabajo de ficción.

Allen con su neurosis, logra hacer un personaje neurótico en una neurótica película. El artista nos pone un espejo y el otro decide si quiere o no contemplar su imagen. Si miramos el espejo nos damos cuenta que todos somos Zelig.

viernes, 6 de agosto de 2010

Mementos.

Labor Omnia Vincit

Un edificio (con un aforismo en latín: “LABOR OMNIA VINCIT, en la calle de San José) se hace evidente después de derramar litros de sudor por los adoquines.

"Apunto de ser demolido hace 20 años"; según me informa un guaynabito que estaba por el área. Un abogado lo compra, y se pudiera decir que el edificio aún conserva parte de su decimonónico lustre (aunque su estética sea fundamentalmente islámica).

Nuestro amigo nos indica que el edificio era del periódico El Mundo........

El Nuevo Día es vecino de Buchanan, y El Mundo tenía de vista a Cataño…………

Las "aparentes" ironías historiográficas me parecen fotografías que terminan reemplazando ‘lo Real’: lo que resulta incognoscible debido a nuestras limitaciones temporal-espaciales.

La actualidad es un simulacro que percibo como un "collage" de representaciones utópicas que solo producen distopías que terminan siendo nuestra 'realidad', diferente de 'Lo Real'.

Una utopía es un aborto lingüístico en el momento que se piensa. Solamente se pueden gestar como distopías. Aún así, si se piensa la utopía, se puede dar la posibilidad de borrar para seguir corrigiendo. Todavía el lenguaje es una noble arma en el arsenal antropológico.

La buena prensa (aunque esto resulte ser un oxímoron), es la que hace el sujeto conociendo todo lo que pueda sobre el Otro. Por lo tanto, la prensa como gestión colectiva, corre el riesgo de seguir retratando con el fin de preservar la conveniente utopía.

Debemos darnos la oportunidad de descubrir cosas nuevas por nuestra propia voluntad. Debemos permitir que crucen nuestro camino representaciones simbólicas del pasado (aunque parezcan anacrónicas y contradictorias).

Debemos ser reporteros existenciales sin importar el (medio/miedo). Solo así podremos maravillarnos con frases que digan " LABOR OMNIA VINCIT " mientras nos rodea una tropical y caribeña distopía.

Foto por: e_romero (Eduardo Romero, vía Flickr)

El artista, el arte y la actualidad (II):



"Rumfoord had known that Constant would try to debase the picture by using it in commerce. Constant's father had done a similar thing when he found he could not buy Leonardo's Mona Lisa at any price. The old man had punished the Mona Lisa by having her used in an advertising campaign for suppositories. It was the free enterprise way of handling beauty that threatened to get the upper hand". Kurt Vonnegut, Sirens of Titan.

En los años sesenta se dio una discusión y debate en torno a los fundamentos de una estética que todavía reverbera en nuestra actualidad. El motor del debate fue la actualidad sociopolítica e ideológica de la tempestuosa década.

Los discursos estéticos se dieron a la luz de una necesidad europea:

"(.......) la defensa de las particularidades de la cultura europea, la vindicación de una singularidad cultural irreductible al concepto de 'decadencia burguesa' esgrimido desde el Este". (Sartre, Garaudy et. al., 1986)

La década de los sesenta provee una vasta fuente referencial al momento de contemplar y esbozar fundamentos estéticos acordes con la actualidad.

Aún estos debates conservan utilidad al momento de explorar la conmensurabilidad entre la teoría y la práctica. Lo que Pierre Abraham identifica como: "lo característico del arte que ofrece, íntimamente amalgamados, el documento y la emoción". Queda claro que la obra de arte es una potente arma retórica en las luchas ideológicas.

Estos discursos estéticos se dieron con el fin de mediar una particularidad histórica diferente a la actual. En la década de los sesenta se estaba luchando en contra de una latente 'decadencia' vía la burguesía occidental. El materialismo y la individualidad se presentan como potentes antítesis a la concepción marxista. Es posible que este argumento tenga vigencia en nuestros días.

El 'veneno' en el absurdo de una obra de Beckett o de Kafka no se podía dejar a manos de una burguesía que disponga del medio para adelantar la antítesis marxista. El marxismo pretende hacer del veneno un antídoto.

La estética desarrollada a partir del marxismo interviene en la apropiación del valor estético de los mencionados artistas para disponer de su uso en contra de la retórica burguesa. Las lecturas según la estética marxista cumplen con el fin de “advertir” sobre la terrible y deshumanizante maquinaria capitalista.

Como toda gestión ideológica, la estética marxista como instrumento de lucha anti-burguesa, se enfrentó a lecturas y exégesis mal hechas por parte de estados como la Alemania de la posguerra y la misma Union Sovietica de Repúblicas Socialistas.

El resultado directo de esto fue la represión y la censura. La obra de arte como 'amalgama de documento y emoción' se convierte en el instrumento de la disidencia. Cuando los artistas señalan las patologías de la ideología marxista son tan censurados como Lorca en la España fascista. El exilio y la caída de gracia del socialismo no se hicieron esperar. Las ideologías no pueden contener el ímpetu creativo y estético. El fascismo y el socialismo validaron de forma paradójica la curiosa repetición histórica de represión y censura como generadoras de nuevos paradigmas estéticos.

Los artistas posteriores a la Segunda Guerra Mundial perciben de forma inmediata los sesgos ideológicos (paralelos al derrotado fascismo) que pueden generar una anoxia estética o creativa. De aquí surgen monumentales obras distopicas como las Huxely y Orwell (Brave New World, 1984) que siguen el desasosiego y la frustración de Zamyatin en We.

La segunda mitad del S. XX y sus últimas décadas representan momentos históricos que originan un desplazamiento estético. El desarrollo técnico científico, que permitió la carrera armamentista y también hizo posible nuevas argumentaciones en cuanto a la naturaleza del tiempo y la materia. El artista se ve en la necesidad de disponer de nuevas simbolizaciones (vease la obra de Kurt Vonnegut, Sirens of Titan). Surgen nuevas necesidades de simbolizar una actualidad evidentemente distinta, en la que el profético fetichismo de bienes de Marx es imposible de escindir.

Después de la Gran Guerra hubo una SGM y el planeta se encuentra al borde de la aniquilación total. Existe el arma más poderosa en la historia de la humanidad. Las religiones y el Estado no responden a los desasosiegos. La intención unificadora de Einstein se ve amenazada por la mecánica cuántica.

Por 50 años se fueron sentando las bases de una estética mediada por la tecnicidad científica. Estuvo muy cerca la posibilidad de la destrucción por parte del fascismo en primer orden, y en segundo orden por parte de la antagonía socialismo/capitalismo.

Estos dos eventos, tan próximos en términos temporales, tienen como producto una nueva sensibilidad estética que va a documentar lo absurdo, lo efímero y la perplejidad de la existencia. Por lo tanto, la ciencia ficción (particularmente en el arte literario) se presenta como un medio viable para señalar síntomas de la condición humana.

En obras como Do androids dream of electric sheep?, Phillip K. Dick le pone nombre a estas tres condiciones (absurdo, efímero y existencia): 'kipple'. En otras palabras, detrito, 'ephemerea', soledad, lo que queda después de la devastación que nosotros mismos fabricamos. La Humanidad ya no es humana y se resemantiza lo que constituye el 'pathos' del Ser.

La herencia de Kafka se hace evidente en una actualidad que se actualiza constantemente gracias a la sistematización autónoma de las hegemonías sociopolíticas que son tecnocráticas y neoliberales.

Las rebeliones existencialistas se ofrecen como alternativa estética a una actualidad que mecaniza las relaciones del sujeto con el otro. El arte no debe dejar de señalar las heridas, llagas y las cicatrices de su Zeitgeist. El absurdo de una sociedad se transmuta a un discurso estético que pretende generar una catársis en el que lee un libro, ve una película o admira una pintura.

¿Qué podemos hacer con la catarsis?

jueves, 5 de agosto de 2010

El Cayo Kafkaesco II {Revisited}:


La fucking tiraera del reggaetón y su misóloga payasada, son análogos al jodío cucarachero que hay en El Capitolio. Las rabietas incoherentes de Rivera Schatz, y la "adhesión" de Daddy Yankee al neoliberalismo, son dos caras de una misma moneda. El giro de la moneda es en torno al pseudo-neologismo que llamo puertorriqueñidad; un perpetuo buscar de identidad que se quiere justificar como una identidad. El eñangotamiento estadista, la jaibería autonomista y el irónico elitismo independentista, están contenidos en un cuadro clínico que enmarca la mencionada patología. Estamos anóxicos. No nos falta mucho para el rigor mortis. La paleta de colores tiene el cyan, gris, blanco, negro y rojo. Somos zombis. Pero no cualquier zombi. Somos los ciudadanos de una necrópolis puertorriqueña que todavía pocos se atreven a amar. El amor es posible, solamente, por que la puertorriqueñidad lo permite.

La puertorriqueñidad es enfermedad y posibilidad de cura. El espectro del nacionalismo, una reacción psico-somática al colonialismo, todavía se adhiere a los receptores sinápticos de una 'conciencia colectiva' - hábilmente identificada por Primera Hora y El Nuevo Día; protagonistas de los medios impresos que perpetúan el marasmo. El romanticismo ideológico existe sin importar el sesgo. Los medios populares de comunicación usan el populismo de la misma forma que el dueño de un punto administra su negocio.

Somos la isla del encanto que promete ser la isla del espanto, tecatos de identidad, dependientes al reconocimiento, por eso Miss Universe y Miguel Cotto son tan importantes. Violencia y Belleza quieren encontrar conmensurabilidad. La poesía no puede mediar. La razón desaparece. Kobo Santarosa ultraja utilizando como falo la televisión. La razón murió y la violencia es hegemónica.

¿La bella puertorriqueñidad como alternativa?
¿El veneno como antídoto?

Prefiero el cinismo como metadona.

* Publicado en el blog: People for the Ethical Treatment of Puerto Ricans, por Odilia Rivera Santos (@bezotes en twitter)

miércoles, 4 de agosto de 2010

Semántica...



Es imposible escindir el discurso nietzscheano de nuestra actualidad. Todavía constituye los fundamentos de muchos de los discursos de hoy día. De la misma forma que Hitler malinterpretó a Nietzsche y regurgitó ideologías, también malinterpretó a Darwin en la lectura, regurgitando un sentimiento colectivo de racismo validado.

En fin, todas las tramas ideológicas/simbólicas que constituyeron el entramado Nazi, se adhirieron convenientemente a Friedrich Nietzsche y Charles Darwin. Razón por la cual el diálogo entre Nietzsche, Darwin y Hitler sería posible imaginarse. Cada uno de ellos riéndose de ellos mismos y de nosotros.

The Jersey Shore.



Snooki y Maripily comparten una misma actualidad. Maripily es la Snooki Boricua. Y Snooki es la Maripily Italoamericana.

"Skin Jobs" hechos por los medios (propiedades de los sistemas hegemónicos) para entumecer la razón. El fetichismo puramente de objeto. En este caso, lamentablemente, sigue siendo la mujer.

Ya nos tenemos que resignar a encontrar una estética en lo absurdo. Ya esta actualidad no aguantaba más.

Este apocalíptico hecho colma la copa que está casi llena de la sangre las guerras del S. XX y de las primeras del S. XXI. Tenemos que vomitar esta embriaguez colectiva. Tenemos que despertar del “hangover”.

Nuestra actualidad es distópica… Shit.

lunes, 2 de agosto de 2010

A Standup Philosopher



Solamente Mel Brooks puede consolidar la experiencia de un comediante, un filósofo y un poeta en un solo sujeto llamado Comicus, A Standup Philosopher.

History of the World, Part I, (1981), Dir. por Mel Brooks

domingo, 1 de agosto de 2010

Extranjero.



Olvidamos el sabor del hambre.
El superávit de nuevas "necesidades"
borró de nuestras memorias
la necesidad de necesitar.

Nos sobra todo pero nos falta el tiempo.
Lo efímero es Rey y lo trascendental es súbdito.
La eficacia es nuestro tótem.

Pensar en medio del veloz tráfico
es el genuino acto de rebeldía
pues estamos convencidos de que el tiempo
es algo que se puede perder o ganar.

Contemplarse a uno mismo
contemplando la existencia
es una fatal condición.

El otro tiene prisa
y la patológica eficiencia
no puede esperar por el florecer
de lo que nos hace humanos.

¡Cuida'o que te llevan enreda'o!