martes, 23 de noviembre de 2010

R.E.M.


¿Qué devela la pesadez de los párpados?
¿Qué se esconde con el abrir de los ojos?
¿Es la luz fuente única de iluminación?

Una colección de eufemismos, dilatados y contraídos,
en una breve oscilación temporal,
consumidos en una onírica singularidad,
vertidos y derramados en una persistencia mnemónica...

Soñar es oír sin aire,
ver sin luz,
tocar sin piel,
sentir sin sensualidad.

Los sueños son el inverso de nuestra experiencia sensorial,
el negativo de una fotografía.

Son una perplejidad borgiana,
aprehendida por el monárquico y desoxirribonucleico divino.

Son vestigios asimétricos que se adhieren a un canvas,
nuestro ser,
como las palabras al infinito rollo de Kerouac.

Imagen: La condition humaine (René Magritte, 1933)