lunes, 29 de noviembre de 2010

Mi ingenua reseña crítica de: A Sufi and A Killer (Gonjasufi, 2010)


En un post anterior se colgó la canción Ancestors con un breve comentario. Una sola canción, escindida del resto de la producción musical, jamás podría describir la experiencia sonora que es A Sufi and A Killer. La producción requiere que se le entre como el que come avena caliente: por la orillita. En otras palabras, es una retante expresión artística, con un total de 21 canciones, que debe ser abordada con maleables apreciaciones estéticas.

La alquimia mágico-religiosa, en todas las culturas, siempre requirió fuego. La voz del artista pudiera ser la de Helios. Por lo tanto, la temperatura de este metafísico té requiere cuantificación en Kelvins. La voz del artista es numinosa. Mesmer pudo haber tenido cualidades cognitivas en común con Gonjasufi. Los matices hipnóticos son ineludibles.

En un mundo con Objetivo Fama o American Idol ya se olvidó lo que significa "cantar cabrón", o "meterle bien a fuego". Gonjasufi, vía Warp: casa disquera independiente, con artistas de la talla de Eno y Grizzly Bear, nos rescata de la actual y hegemónica frivolidad sonora. La música del disco está dirigida a crear, aunque parezca paradójico. Estás escuchando algo 'nuevo' por que se rompieron esquemas estéticos bastante antiguos. Pero esos esquemas no se descartan.

Una vez derribados, pueden servir de andamiaje para la construcción de nuevos. Los esquemas estéticos provistos por Hendrix, la psicodelia y el hip hop adquieren un continuo y autónomo carácter que parece reestructurarse en algo nuevo, pero cada canción rompe con la nueva (y aparente) organización paradigmática.

Esta maleable propiedad estética hace que el disco sea casi imposible de categorizar. Refrescante y bienvenida condición. El disco es una experiencia musical que dialoga de forma poliédrica. Sin embargo, hip- hop psicodélico ha sido utilizado como categoría para enmarcar a Gonjasufi. ¿Por qué hay que enjaular al último tigre de Bengala? En pocas ocasiones emergen producciones musicales como estas, por lo tanto, son las más propensas a extinguirse.

El disco, y sus sensibilidades místicas, son comparables a la experiencia fílmica de Jodorowsky. Surrealismo mágico-religioso, como experiencia previa, puede ser un buen marco de referencia. No obstante, estamos hablando de algo mucho más complejo. Es el s. XXI y los avances técnico-científicos hacen posible eventos catárticos que Jodorowsky nunca imaginó.

La mística fusión perceptible en esta producción musical está representada por más de una pieza. En el caso particular de Kowboyz and Indians, las influencias asiático-orientales, particularmente de la India, son evidentes. Cantos chamánicos grabados en baja fidelidad (lo-fi), en respuesta y repudio al abuso contemporáneo del auto-tune, se entretejen con sensibilidades urbanas que hacen de la canción un medio nuevo y poco ortodoxo para bailar.

El discurso místico de la producción también se encuentra adherido a una narrativa, en algo autorreferencial, que justifica muy bien el maniqueo titulo del disco: A Sufi and A Killer.

Sheep, sardónica y esquizofrénica, es la canción más personal del disco. Se percibe una faceta del artista que da cuenta de una conflictiva dualidad, objeto de oscilaciones morales que son, en gran medida, universales.

SusieQ y Stardustin' aportan a la ecléctica colección una rabiosa y original resemantización del rock psicodélico. Afortunadamente, el rock deja sentir su influencia en gran parte de la narrativa musical, haciendo de ASAK una producción completa, digna de ser escuchada más de una vez.

En fin, la riqueza del contenido musical de esta ambiciosa producción es inconmensurable. No se pueden ignorar destellos sonoros que recuerdan al jazz, funk y matices electrónicos inevitablemente asociados a los video juegos. Una producción musical casi perfecta, ASAK se presenta como una alternativa que dialoga con gran parte del registro afectivo de quien se atreva a comprar el disco en iTunes.

Envidio a la persona que escuche esta producción musical por primera vez en su vida.