domingo, 1 de agosto de 2010

Extranjero.



Olvidamos el sabor del hambre.
El superávit de nuevas "necesidades"
borró de nuestras memorias
la necesidad de necesitar.

Nos sobra todo pero nos falta el tiempo.
Lo efímero es Rey y lo trascendental es súbdito.
La eficacia es nuestro tótem.

Pensar en medio del veloz tráfico
es el genuino acto de rebeldía
pues estamos convencidos de que el tiempo
es algo que se puede perder o ganar.

Contemplarse a uno mismo
contemplando la existencia
es una fatal condición.

El otro tiene prisa
y la patológica eficiencia
no puede esperar por el florecer
de lo que nos hace humanos.

¡Cuida'o que te llevan enreda'o!