viernes, 6 de agosto de 2010

Mementos.

Labor Omnia Vincit

Un edificio (con un aforismo en latín: “LABOR OMNIA VINCIT, en la calle de San José) se hace evidente después de derramar litros de sudor por los adoquines.

"Apunto de ser demolido hace 20 años"; según me informa un guaynabito que estaba por el área. Un abogado lo compra, y se pudiera decir que el edificio aún conserva parte de su decimonónico lustre (aunque su estética sea fundamentalmente islámica).

Nuestro amigo nos indica que el edificio era del periódico El Mundo........

El Nuevo Día es vecino de Buchanan, y El Mundo tenía de vista a Cataño…………

Las "aparentes" ironías historiográficas me parecen fotografías que terminan reemplazando ‘lo Real’: lo que resulta incognoscible debido a nuestras limitaciones temporal-espaciales.

La actualidad es un simulacro que percibo como un "collage" de representaciones utópicas que solo producen distopías que terminan siendo nuestra 'realidad', diferente de 'Lo Real'.

Una utopía es un aborto lingüístico en el momento que se piensa. Solamente se pueden gestar como distopías. Aún así, si se piensa la utopía, se puede dar la posibilidad de borrar para seguir corrigiendo. Todavía el lenguaje es una noble arma en el arsenal antropológico.

La buena prensa (aunque esto resulte ser un oxímoron), es la que hace el sujeto conociendo todo lo que pueda sobre el Otro. Por lo tanto, la prensa como gestión colectiva, corre el riesgo de seguir retratando con el fin de preservar la conveniente utopía.

Debemos darnos la oportunidad de descubrir cosas nuevas por nuestra propia voluntad. Debemos permitir que crucen nuestro camino representaciones simbólicas del pasado (aunque parezcan anacrónicas y contradictorias).

Debemos ser reporteros existenciales sin importar el (medio/miedo). Solo así podremos maravillarnos con frases que digan " LABOR OMNIA VINCIT " mientras nos rodea una tropical y caribeña distopía.

Foto por: e_romero (Eduardo Romero, vía Flickr)