jueves, 8 de julio de 2010

El Gigante de Liubliana

Žižek (de forma fragmentada o mejor dicho; en forma diluida) expone su subjetividad con la mayor vulgaridad posible. Por vulgaridad me refiero a misantropía, por misantropía me refiero a odio al hombre. ¿Por que misantropía es eufemismo de vulgaridad? ¿Pudiera ser que la vulgaridad sea eufemismo de catarsis? ¿Qué entramado se está tejiendo en el Real lacaniano (mejor dicho, zizekiano; ya que no conozco a Lacan en la teoría)?

Zizek está insertado en la hermenéutica y la epistemología escrita y teorizada en los últimos 2,500 años.

¿Quién carajo sabe de lo que esta hablando
Žižek? ¿Quien carajo en la Alemania decimonónica iba a entender la Fenomenología del Espíritu de Hegel o el concepto fetichismo de bienes? En la Europa nórdica del S. XIX, ¿quién carajo se atrevía a criticar a Hegel? ¿Que puñeta significa Symparanekromenoi? ¿Le importaba a Hitler lo que significaba Dasein? ¿Por qué Diógenes se frota la barriga?

Zizek, en alguna de las entrevistas antes mencionadas, comenta que al principio no entendía a Lacan. Es refrescante encontrarse con semejante vulgaridad académica. Es un 'Born again Communist' que dice que los vegetarianos son degenerados. La antonomasia: Lenny Bruce de la filosofía, puede ser un faux pas en la elite académica de la actualidad:

Aun así, dicha antonomasia es apropiada para que los sujetos interpelados por un enmarcado simbólico post modernista puedan empezar a 'estructurar' los fundamentos necesarios para poder interesarse en Žižek. El hecho objetivo que media este interés en mi caso particular es la diáspora puertorriqueña, que tiene como efecto causal la lectura de Sublime Object of Ideology.

Mi actualidad -globalizada, digitalizada, fragmentada, colonizada, toxificada de capitalismo neoliberal y post modernizada- resulta ser tierra fértil para que germinen el cinismo patológico y la monstruosidad irresponsable. Ninguna de las dos alternativas es costo efectiva.

De
Žižek percibo una alternativa ideológica que según la lectura que se le de, su obverso puediera ser 'monstruosidad cínica' (develada por chistes, razón por la cual los eufemismos y las antonomasias son vitales para tratar de entender a Žižek).

Los chistes vulgares y su pasión por el cine hacen de
Žižek una figura 'accesible'. Pero realmente; ¿quién carajo entiende a Žižek? ¿Quién carajo entendía a Lenny Bruce en la la era de Vietnam?

Aproximarse a potencialmente estéril labor de leer a Žižek es posible a través del cine y la actualidad popular global. Teóricos como Derrida también disponen del cine como medio pero Žižek lo utiliza de una forma más accesible. Esto suena paradójico ya que Žižek participa de la apreciación fílmica con su subjetividad y como dije anteriormente; ¿Quién carajo entiende a Žižek?

¿Es posible adherirse intersubjetivamente a los argumentos del bufón de la corte?
La oscilación dialéctica de amo/esclavo tiene su reflejo en la relación intersubjetiva de Rey/Bufón. El Rey encierra simbólicamente el enmarcado ideológico del Estado, el bufón de la corte es cínico representante de los malestares y síntomas históricos de la actualidad sociopolítica. La figura del bufón (vista desde la óptica de Kurosawa) puede arrojar más luz a la relación previamente mencionada:

El resultado es un Japón Feudal con un plural y heterogéneo sistema de capas que termina con la experiencia misma de Kurosawa (japonés consciente de su actualidad a raíz de la segunda guerra mundial). Después de la segunda guerra mundial se dan las condiciones necesarias para explorar un nuevo medio artístico (cine) desde las perspectivas psicoanalistas o hegeliano freudianas (freudomarxistas).

Shakespeare interpela al mencionado cineasta a extrapolar su subjetividad japonesa y exponerla al orden simbólico expuesto por su obra. Sin embargo, Kurosawa a través de su apreciación del Rey Lear de Shakespeare le da un papel protagónico, sardónico, cínico y paradójicamente sabio al bufón.

En un plano formalmente académico, Žižek se expone a la interpelación académica de su época y al psicoanálisis lacaniano produciendo un estilo teórico y crítico difícil de categorizar, haciendo necesario la incorporación de chistes y referencias a la cultura popular. Žižek es una monstruoidad bufónica de la corte, como lo fueron Kant, Hegel, Kierkegaard, Marx, Freud, Nietzsche, Heidegger, Sarte, Lacan, Bukowski, Bruce etc.

Sintetizar la subjetividad de
Žižek bajo paradigmas actuales resulta ser una dantesca labor. Žižek reconoce este hecho, postulándose para presidente de Slovenia en la década de los noventa y llevando a cabo controversiales debates con los pensadores y la academia actual:



Estuvo cerca la posibilidad de que un bufón se hiciera rey de la corte en un país de la Federación Yugoslava.
Žižek contempla este hecho y reconoce que formar parte de la oficialidad del estado seria algo muy vulgar. Consideró más importante, poético o noble ser un perma bufón. De esta forma pudiera continuar su obsesiva e histérica gestión. A través de dicha gestión teórica y crítica es posible percibir que Žižek está monstruosamente comprometido, hasta dos libros por año. Es imposible ignorar la posibilidad de creerle al bufón de la corte.

El cine resulta ser un nuevo medio con el cual se puede mediar el orden simbólico de forma alternativa. El bufón de la corte neoliberal y capitalizada es Hollywood. Kurosawa y
Žižek reconocen gran parte de los síntomas del sujeto globalizado.

La accesibilidad percibida se da bajo la condición del voraz y apasionado consumo cinéfilo de
Žižek. El Don Giovanni de Mozart o Beethoven sirvió de sistema práctico al idealismo alemán. Žižek insiste en disponer del cine de la misma forma (medio nuevo) con el fin de enmarcar sus ideas y presentarlas a un publico masivo (aun así sofisticado). Su gestión teórico-literaria va dirigida a agitar los cimientos de la academia P.M.

Dos ingredientes fundamentales para categorizar a un filósofo como continental, interpelar la burguesía del momento (en términos académicos). Razón por la cual hay grupies de Žižek y se le ha identificado como el Elvis Presley de la filosofía. Sobran las antonomasias plagadas de eufemismos (apodos, títulos) para referirse a Zizek.

El filosofo reconoce el poder del lenguaje y del inconsciente como antonomasias, metonimias y metáforas transfiriéndose etérea y perpetuamente, incapaces de agarrar la esencia de los universales. Razón por la cual las imágenes digitalizadas y fílmicas constituyen un preen simbólico fértil para explorar los orígenes y los límites del inconsciente: una matriz mediada simbólicamente a través del lenguaje.

La matriz antes mencionada esta constituida por mediaciones simbólicas, errores y repeticiones históricas que dejan un legado epistemológico vulnerable a la Deconstrucción de Derrida y al psicoanálisis de Lacan.

El constante y acelerado generador simbólico (Internet) media para hacer posible la contemplación de la actualidad a través de una cultura técnico científica global continua, creciente y neoliberal. Según mi limitada y humilde percepción de
Žižek, no es posible extrapolar una solución o formula tangible, mucho menos sistemática. Pero a través de la óptica de Žižek se pueden argumentar nuevos discursos que develen los síntomas para poder agenciar la praxis de sistemas ideológicos, aun presentes en la actualidad, contrario al discurso académico y trillado del fin de las ideologías.

De aquí surgen muchas de las adhesiones a
Žižek por parte de la izquierda abrumada por el triunfo de la derecha materializado por la inquebrantable plasticidad del capitalismo. Žižek provee un respiro de alivio a la izquierda con su discurso a favor de una revisión de los conceptos marxistas y leninistas, hasta el punto de colgar una imagen de Stalin justo en el centro del campo visual de cualquier visitante que abra la puerta de su hogar. El uso de esta imagen encierra parte de su discurso en cuanto a las ideologías. El cuadro de Stalin desplaza o problematiza los paradigmas y las pre concepciones (tanto erróneas como acertadas) que se tienen sobre Žižek y su pensamiento. Hay que aproximarse a dicho pensador con un enmarcado ideológico flexible y fractal, de esta forma dicho enmarcado resistirá el embate de sus monstruosos argumentos.

En el texto de
Žižek, particularmente en Sublime Object of Ideology, se puede percibir una gestión hermenéutica y epistemológica de tal magnitud, que solamente de la academia formal pudiera surgir el apodo Madman of Theory.