martes, 27 de julio de 2010

El artista, el arte y la actualidad (I):



“Lo que el pintor añade a la lona son los días de su vida. La aventura de la vida, precipitándose hacia la muerte”. - Jean-Paul Sartre.

Estoy convencido de que la escritura autorreferencial que se da en este y otros blogs es una masturbación metafórica del ser. El Narcisismo digitalizado es la ineludible patología del ciudadano de la blogósfera y del sujeto de la posmodernidad. Participamos y pecamos de forma ignota o consciente.

A continuación se presenta una participación patológica y consciente con la intención de comentar sobre el estatus de la estética actual. Mi ingenua apreciación, argumentos y posiciones de intelectuales marxistas y/o posmodernos serán empleados para tomar el pulso de la estética de la nueva orden.

Rabietas, pataletas, ideas, críticas, reportajes, reseñas, golpes de pecho, descargas afectivas......... Todos estos constituyen los síntomas necesarios para develar una genuina gestión creativa. Son la materia prima (memes) de la gestión artística de la modernidad.

En el caso particular del siglo XXI, estos memes constituyen una narrativa (o falta de) que muchas veces se puede interpretar como ruido o convolución conceptual. Resulta difícil identificar la expresión artística de valor estético en el violento torrente lingüístico (imágenes, símbolos, simulacros) que tiene como cauce la híper tecnología digital.

¿Qué se puede hacer para superar este síntoma? Afortunadamente, los síntomas son inmanentes. El lenguaje salta de medio en medio y se inserta en el aparato interpelador posmoderno determinado por los avances en la informática, una entidad hegemónica distinta a las instituciones del Estado, la Academia o la Religión. Por lo tanto resulta casi absurdo y fútil superar el síntoma.

La accesibilidad a la información, la mecanización de las relaciones intersubjetivas y el fetiche de la fama hacen de Warhol un profeta. La sed de reconocimiento en combinación con la interlocución cibernética mediada por la plasticidad del capitalismo hacen de la estética actual un fractal problema.

Aun así, el síntoma o problema, también representa una nueva matriz a la cual se pueden adherir nuevos paradigmas. El devenir creativo a raíz de la ya descrita patología sociocultural es un violento hecho:

"Mientras que el historicismo convierte el mundo en una exposición y a los contemporáneos que gozan de ella en espectadores indiferentes, solo el poder supra histórico de un arte que se consume en actualidad puede poner remedio a 'la verdadera necesidad e intima miseria del hombre moderno' ".
(Marcos Santos Gómez, Educación y filosofía: La crítica nietzscheana a la modernidad).

La creatividad dispone de los síntomas antes mencionados como combustible.
El síntoma es necesario pero no debe ser teleológico. La fragmentada y digitalizada actualidad son origen y límite de la gestión artística contemporánea.

Por lo tanto, resulta monumental la tarea de determinar la ruta de escape al síntoma. Es aquí en donde el artista puede validar su veracidad. Trazando la ruta de escape con las sensibilidades que hicieron de Van Gogh, Mozart, von Trier, Camus y Bergman luminarias. La rabieta y la pataleta debe trascender como una obra de arte que sea percibida como una 'realidad objetiva' por generaciones posteriores. En otras palabras, el problema yace en como gestar una expresión artística que sea la voz de una generación.

¿Cómo generar una ruptura de paradigmas para formar nuevos? ¿Cómo problematizar la psiquis colectiva cuando existen (aún) inquebrantables paradigmas demarcados por una actualidad fragmentada?

El artista aún debe disponer de las herramientas que permiten percibir la condición humana de su particular espíritu de la época. ¿Cuáles son estas herramientas? ¿Cómo puede el artista mediar una actualidad tan veloz?

¿Cómo puede el artista disponer de la híper realidad? ¿Cómo hacer entender a la humanidad que el cartógrafo nos engañó con un facsímil que se desintegra?

La oscilación histórica devela el espíritu de la época. Nuestra actualidad está representada por un acelerado desplazamiento pendular generado por una evidente híper tecnología. Por lo tanto, lo que el lenguaje en algún momento representaba o simbolizaba ya resulta perecedero. Lo que queda es la simbolización en el sentido zizekiano/lacaniano o en el simulacro baudrilliardiano.

El 'kernel' - Žižek - imposible de simbolizar o el 'desierto de lo Real' - Baudrilliard - deben ser los puntos de partida conceptuales e ideológicos para el artista contemporáneo.

El artista tiene un vasto desierto en donde puede plantar bandera y también dispone de una perpetua eyaculación de imágenes y nuevos medios para dar nuevas simbolizaciones y simulacros. Lamentablemente muchos artistas aún insisten en encontrar verdes espacios, cayendo en un anacronismo que protracta.

Es inevitable percibir una ansiedad y desasosiego en este y muchos otros blogs o medios análogos. Nuevos memes académicos (pos-posmodernismo) se adhieren a la complicada urdimbre teórica que se actualiza cual sistema operativo de Microsoft.

Crear con sensibilidad y la noble intención de ser 'trascendental' siempre ha sido el cénit del artista. Hoy día esta misma condición se da en un hostil y ruidoso campo de batalla.

Es muy probable la posibilidad de que la gestión auténticamente artística se diluya en un mar cada vez más tempestuoso y sublime. Se percibe la actualidad como límite y génesis de la proliferación artística.

¿Qué factores van a cernir la obra efímera y sintomática de la que atienda mejor los malestares y la condición humana?

Una nueva estética, acorde con el desarrollo técnico científico y con los nuevos paradigmas culturales y socio demográficos, se presenta como una posible respuesta a la interrogante anterior. Suena familiar, ya que esta dialéctica se lleva dando desde que el hombre pintó su mano por primera vez.

Pintura: Jean-Michel Basquiat's "Mona Lisa" (1983).